Como que cada inicio de semestre representa una oportunidad para mentirse a uno mismo con eso de meterle ganas y estar preparado emocionalmente para el desastre que la escuela hará de nosotros. Es como negarse a creer que uno terminará trabajando a última hora, se estresará hasta que no quedan uñas que morder y se sentirá inútil por tener una tarea sencilla y sentirse bloqueado luego de trabajar en muchas otras tareas en un mismo día. No importa que método o actitud tomes, siempre terminas en la misma situación...contando los días para el final del semestre para tener un momento de paz sin tener que pensar en que construyes un futuro laboral y académico con todas las horas que gastas en actividades escolares en vez de hacerte cargo de ti misma emocional y físicamente.
El futuro es inquietante siempre, aterrador de vez en cuando y alguna que otra vez esperanzador. Suele sentirse tan lejos y tan cerca, parece que llega rápido y apresurado pero en verdad lo hace a paso lento y tranquilo. De cualquier forma el futuro es parte del pasado y del presente y está aquí aun estando tan lejos. Algunas veces parece que marcamos el futuro como un momento exacto que comienza desde donde nuestros planes se han terminado o se han perdido, pero la línea entre presente y futuro es tan abstracta que la verdad es que lo vivimos a cada instante y no nos damos cuenta hasta que pasó a ser pasado. Hoy me enfrento al futuro, lo hice ayer y quizá no me di cuenta, pero lo hago hoy y siento que consume energía que aún no gané. Quizá lo haré mañana y me quedaré sin nada, o quizá lo hare y habré ganado una batalla. En cualquier caso el futuro aguarda en cada minuto y en cada lugar y provoca tantas cosas que es genuinamente abrumador.
He callado mis sentimientos por ti tanto tiempo que empiezo a creer que es lo correcto. Nunca poder decirte que eres todo lo que pienso es como ocultarte todo de mí. Me conoces tan bien y aún así no pareces notar lo que siento, te conozco tan bien que se que es porque lo oculto perfecto. ¿Alguna vez los ecos de mi corazón gritando por el tuyo van a alcanzarte? Parece que lo único que siempre se ha interpuesto entre decirte lo que siento es mi voz, porque jamás podrá pronunciar una declaración, no importa que tan terco el corazón sea, nunca lo diré. No es que me sienta aterrada de decirte cuanto te aprecio, es más bien temor porque todo ocurra de manera desenfrenada. No poder parar y terminar más rápido de lo que empezó. Ser joven e inexperta en el amor puede tener que ver, pero más que eso es la duda que alberga mi cabeza: ¿es real lo que sientes? puede que la respuesta sea afirmativa en la mayoría de los casos, pero los sentimientos cambia...
Comentarios
Publicar un comentario