Como que cada inicio de semestre representa una oportunidad para mentirse a uno mismo con eso de meterle ganas y estar preparado emocionalmente para el desastre que la escuela hará de nosotros. Es como negarse a creer que uno terminará trabajando a última hora, se estresará hasta que no quedan uñas que morder y se sentirá inútil por tener una tarea sencilla y sentirse bloqueado luego de trabajar en muchas otras tareas en un mismo día. No importa que método o actitud tomes, siempre terminas en la misma situación...contando los días para el final del semestre para tener un momento de paz sin tener que pensar en que construyes un futuro laboral y académico con todas las horas que gastas en actividades escolares en vez de hacerte cargo de ti misma emocional y físicamente.
Mucho tiempo me negué a creer que era incapaz de innovar, pero creo que ha llegado tiempo de aceptar un par de cosas, porque eso implica entenderme a mí misma. Toda mi vida he tenido calificaciones ejemplares, he sido una estudiante modelo y me he esforzado por cumplir con las expectativas que yo misma me puse conforme a lo que otros pensaban de mí. Pero cada día me parece más cansado y difícil realizar mis proyectos académicos y personales. Por alguna razón, en algún momento de mi vida ignorar mis sueños pareció sencillo y ni siquiera me di cuenta. De un momento a otro ya no deseaba con fuerza escribir y publicar un libro, ya no quería ayudar a otras personas ni hablar muchos idiomas; y aunque yo creía que sí, conforme me ahogaba en la universidad fui dejando ir mis ganas hasta convertirlas en palabras vacías. Ya no escribo, ya no repaso vocabulario ni estudio idiomas en mis ratos libres, me alejé tanto de mis sueños que tengo un bloqueo lector desde hace años y cada ...
A veces no sabes que tan desgastado estás hasta que rompes a llorar o te quiebras ante una situación cotidiana con solución que simplemente te ha llevado al límite de todo lo que has estado conteniendo. Cuando pasa sientes que todo en tu interior se retuerce y te revuele el estómago y la cabeza, como si no fueses capaz de pensar en nada más que en aquello que te hizo reventar y te frustra porque es algo que parece tan mínimo y tan simple que solo puedes reprocharte por ceder, o por no terminar lo que estabas haciendo, o tal vez por enloquecer. Pero luego de quebrarte caes en lo profundo de tí mismo y terminas rodeado de tus pensamientos que con las voces más desesperadas llaman tu nombre y te recuerdan todo lo que has querido olvidar, todo lo que has deseado ignorar para seguir con tu vida. Y eso a veces está bien, porque ser funcional requiere mucha energía y a veces no nos queda de otra más que seguir, pero otras veces esta mal, porque lo enterramos tan profund...
Comentarios
Publicar un comentario